La larga agonía del ‘procés’

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Un experimentado estratega de la política catalana decía hace ya un tiempo que el constitucionalismo tenía la baza de una depresión del ensueño independentista que iba a generar divisiones y brechas irreconciliables y, en segundo término, la laboriosa opción de ganar espacio en las confrontaciones electorales. Por ahora, surge efecto lo que el estratega definía simplemente como “dividir, dividir, dividir”. Esa división cada vez más aparatosa en el bloque secesionista todavía no tiene como elemento de contención una estrategia articulada que logre fórmulas imaginativas para una mejor unión del constitucionalismo, si es que hay voluntad para intentarlo.Seguir leyendo.

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