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Hipocresía convencida de sus derechos

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Con la extrema derecha surgida de la derecha española, que bien podemos llamar derecha y basta, sucede lo que la serie Creedme (Unbelievable en su título original, o sea, Increíble) pone sobre la mesa respecto de la policía: se apropia de lo que ha costado tanta muerte y todas las lágrimas que Teresa de Ávila advirtió que serían a menudo el precio de las plegarias atendidas, los logros democráticos en este caso: les da la vuelta, ocupa titulares sin que nada ni nadie le pare los pies y gana un montón de dinero. Consigue así la coartada y el espacio público que persigue valiéndose de la paradoja que sostiene a los medios democráticos, su eslabón tal vez más débil, aquello de “que una mentira no te estropee un buen titular”. En la serie, es un manual escrito por policías sobre violadores y sus métodos, inspirado en un título real, de 2004, publicado por Academic Press, que, por supuesto, el violador múltiple tiene en casa bien leído. En la derecha española y sus abusos, puede que la política informativa y cultural españolas sean algunos de sus responsables mayores.Seguir leyendo.

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